China controla el 76 % de la capacidad mundial de monómeros de silicona y produce más de un millón de toneladas de aceite de silicona al año. Sin embargo, los informes del sector revelan una realidad crítica: en áreas clave como encapsulado electrónico, dispositivos médicos y fabricación de semiconductores, la dependencia de importaciones de silicona de alto nivel sigue superando el 70 %. A pesar de liderar en volumen, China aún depende de proveedores extranjeros para productos de alta gama.
El cuello de botella no está en la cantidad, sino en la precisión molecular. Los expertos identifican tres desafíos técnicos centrales para la silicona de alto nivel:
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Síntesis de monómeros fenílicos/vinílicos de alta pureza – El control de impurezas debe alcanzar niveles de ppm, pero algunos sistemas catalíticos locales muestran baja selectividad y generan demasiados subproductos.
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Destilación de precisión y desgasificación – La eliminación incompleta de oligómeros cíclicos (como D4/D5) puede comprometer la biocompatibilidad o las propiedades eléctricas de los productos médicos o electrónicos.
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Control de metales en trazas – Sodio, potasio y hierro deben estar por debajo de 1 ppm para evitar migración eléctrica en encapsulados de chips; sin embargo, los equipos nacionales aún presentan limitaciones en sistemas de vacío alto y transporte sin contacto.
“No es que no se pueda producir, sino que no se puede garantizar la estabilidad de cada lote”, señala un responsable de compras de materiales electrónicos. “Las marcas extranjeras no venden solo silicona; venden fiabilidad”.
Las soluciones ya se están desarrollando. Algunas empresas chinas están pasando de “usable” a “confiable”:
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Una empresa del este de China construyó una línea de aceite de silicona de alta pureza completamente cerrada; su aceite fenólico electrónico con metales <0,5 ppm ya se usa en rellenos de GPU;
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Un fabricante del sur redujo los residuos de D4 en aceite de silicona hidroxi de grado médico a menos de 10 ppm mediante destilación molecular propia, obtuvo certificación CE y exporta a fabricantes europeos de catéteres;
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Líderes del sector como Hoshine y Xin’an han integrado la producción de monómeros de clorosilano fenólico de alta pureza para garantizar la consistencia de la materia prima.
Además, las políticas también apoyan este desarrollo. El “Plan de Desarrollo Industrial de Materias Primas del XIV Plan Quinquenal” respalda explícitamente la investigación de materiales de silicona ultrapuros y ha creado varias plataformas piloto para acelerar la colaboración entre industria y academia.
En última instancia, la competencia en silicona de alto nivel es una carrera en control de procesos y cultura de calidad. Cuando las fábricas chinas puedan no solo producir “una tonelada de aceite de silicona”, sino entregar de forma estable “cada gramo conforme a USP Class VI”, la sustitución de importaciones será una realidad. Esta transición de cantidad a calidad podría marcar el último tramo del camino de China de “grande” a “fuerte”.