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En la producción OEM de productos cosméticos de alta gama, tanto para cuidado de la piel como maquillaje, los aceites de silicona actúan como reguladores clave de textura y sensorialidad. La consistencia entre lotes influye directamente en la estabilidad del sistema emulsionado, la extensibilidad y la sensación sobre la piel. Recientemente, varios fabricantes por encargo han señalado que el uso de siliconas de bajo precio o de origen poco claro provoca con frecuencia separación de fases, deriva de viscosidad e incluso precipitación, debido principalmente a desviaciones de viscosidad, una distribución amplia del peso molecular y residuos de impurezas volátiles.
«Con la misma fórmula, basta cambiar un lote de silicona para que la emulsión se rompa; el problema suele estar en la materia prima, no en el proceso», comenta un formulador cosmético de la región este de China. Las siliconas industriales convencionales, aunque se etiqueten como 100 cSt, pueden presentar un índice de polidispersidad (PDI) superior a 2,0 y contener oligómeros cíclicos como D4 y D5. Estas impurezas tienden a migrar o volatilizarse durante la emulsificación a alta temperatura o el almacenamiento prolongado, alterando el equilibrio de la tensión interfacial.
Para abordar este problema, algunos proveedores chinos de siliconas de alta pureza han establecido estándares de control de calidad específicos para la industria cosmética. Por ejemplo, los informes GC-MS de determinados aceites de dimetilsilicona muestran un contenido total de siloxanos cíclicos (D4/D5) inferior a 10 ppm, mientras que en algunos productos de bajo coste del mercado se detectan valores superiores a 500 ppm. Además, gracias a un control preciso de la polimerización, se logra una distribución estrecha del peso molecular (PDI entre 1,1 y 1,3) y una tolerancia de viscosidad dentro de ±5 %, claramente mejor que el estándar habitual de la industria (±15 %).
«Exigimos que cada lote de silicona venga acompañado de un informe GC-MS y de un gráfico GPC de distribución del peso molecular», señala el director técnico de un OEM líder del sector. «Las siliconas de alta pureza y distribución estrecha no solo mejoran la reproducibilidad entre lotes, sino que también permiten reducir la cantidad de emulsionantes y optimizar el coste global de la formulación».
Actualmente, varios fabricantes conformes ya han lanzado productos certificados como “Cosmetic Grade”, que admiten pruebas en pequeños volúmenes, viscosidades personalizadas y proporcionan documentación completa de conformidad IFRA, RoHS y REACH.
Los expertos del sector recomiendan que los fabricantes OEM no se centren únicamente en el precio al seleccionar proveedores de aceites de silicona. La verificación de informes de análisis de terceros, la transparencia del proceso productivo y la trazabilidad de los lotes son factores decisivos. En el contexto de la cosmética funcional y la tendencia “Clean Beauty”, la calidad “invisible” de las materias primas se está convirtiendo en una variable clave para el éxito del producto.
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