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En el contexto de la acelerada transformación de la industria automotriz global hacia la electrificación y la inteligencia, China, como el mercado más grande del mundo de vehículos de nueva energía (VNE), está brindando oportunidades de desarrollo sin precedentes a las industrias de materiales aguas arriba. Los materiales organosilícicos, gracias a su excelente resistencia a temperaturas extremas (altas y bajas), sus propiedades eléctricas aislantes sobresalientes, su capacidad superior de sellado y protección, y su buena conductividad térmica, se han convertido en materiales clave indispensables en la cadena industrial de VNE.
Desde los sistemas centrales de "los tres eléctricos" (batería, motor, control electrónico) hasta el diseño ligero y de seguridad del vehículo completo, la aplicación de los organosilícicos atraviesa todo el proceso. En el campo de las baterías de tracción, los compuestos de encapsulado organosilícico de alto rendimiento y los geles conductores térmicos se utilizan ampliamente entre los módulos y celdas de la batería, abordando eficazmente los desafíos de gestión térmica y mejorando la seguridad y la vida útil de la batería. El sellado de las placas de refrigeración líquida depende de selladores organosilícicos especiales resistentes a la intemperie y a los fluidos, garantizando un funcionamiento fiable a largo plazo del sistema de refrigeración. En las unidades de motor y control electrónico, los materiales de encapsulado organosilícico aíslan eficazmente la humedad, el polvo y la corrosión química, protegiendo los componentes electrónicos internos de precisión y proporcionando canales necesarios para la disipación de calor. Además, en instalaciones auxiliares como estaciones de carga y conectores de alta tensión, los materiales organosilícicos también desempeñan un papel vital en el aislamiento, el sellado y la protección.
Los datos del sector muestran que, en los últimos años, el consumo de organosilícicos en el sector de VNE ha crecido a un ritmo mucho más rápido que en las áreas de aplicación tradicionales, convirtiéndose en el motor central que impulsa la actualización tecnológica y la mejora del valor de toda la industria organosilícica. Esta tendencia no solo se refleja en el aumento explosivo del volumen de uso, sino también en las exigencias cada vez más altas y refinadas sobre el rendimiento de los materiales, como un contenido más bajo de impurezas iónicas, un coeficiente de conductividad térmica más alto y una clasificación de resistencia al fuego mejorada. Esto está impulsando precisamente a toda la industria organosilícica a evolucionar desde productos genéricos hacia materiales especiales de gama alta, funcionalizados y personalizados, contribuyendo con una sólida base material a la consecución de los objetivos estratégicos nacionales de "Doble Carbono".
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